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Título: El aire que respiramos también forma parte de la historia clínica

Autora: Dra. Clara S. Santiago Rosado, ND


Tomar parte de la publicación Air Pollutants in Puerto Rico: Key Pollutants and Carcinogenic Properties (doi: 10.3390/ijerph22101549) me permitió sumergirme más en un tema que cada vez me parece más relevante tanto para la salud pública como para la práctica de la Medicina Naturopática en Puerto Rico: la relación entre la contaminación del aire, la carga tóxica y la enfermedad.  


En esta revisión evaluamos a algunos de los contaminantes más relevantes en Puerto Rico, como son: el material particulado, el óxido de etileno, los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), formaldehído, dioxinas y otros compuestos con probable impacto cancerígeno. Más allá de su simple enumeración, este artículo destaca algo fundamental: en Puerto Rico, las exposiciones ambientales no son un fenómeno aislado. Se desarrollan en un contexto complejo donde concurren emisiones industriales, tráficos vehiculares, procesos de combustión, uso de generadores, polvo del Sahara y exposición histórica a determinados contaminantes en algunas zonas de la isla. 


Para quienes ejercemos como Doctores en Medicina Naturopática, la relevancia de esta problemática se magnifica en cuanto reafirma principios fundamentales en nuestra profesión: nuestro ambiente tiene una influencia directa en nuestra salud. En efecto, ya no es suficiente con indagar simplemente acerca de síntomas, diagnósticos y antecedentes familiares. Debemos también explorar qué respiramos, dónde vivimos, con qué tipo de exposiciones contamos en nuestras comunidades y qué factores ambientales pudieran estar contribuyendo a nuestra carga inflamatoria y tóxica.  


Desde una perspectiva de Medicina Ambiental y Toxicológica, esto se traduce en una ampliación de nuestra historia clínica. Preguntar por la procedencia geográfica del paciente, la proximidad a zonas industriales o vías de alto tránsito vehicular, la historia laboral o de exposiciones ocupacionales, hábitos de fumar y el uso de leña como combustible, la presencia de aromatizantes y químicos en el hogar, así como el grado de ventilación de la vivienda, puede ser de un valor clínico comparable a otros elementos más tradicionalmente consultados. En el contexto de una isla como Puerto Rico donde coexistimos con múltiples focos de contaminación, una mirada a nuestro entorno se vuelve imprescindible.  


El artículo también nos pone en perspectiva de que debemos recalcar que no toda exposición ambiental se manifestará en síntomas inmediatos. En muchos de estos casos, la exposición ambiental es leve, crónica y acumulativa, sin llegar a constituir una intoxicación aguda evidente; sin embargo, sí puede favorecer la inflamación crónica, el estrés oxidativo, desórdenes inmunológicos y el daño celular a lo largo del tiempo. Es por ello que debemos considerar la contaminación del aire no solo como un problema del medio ambiente sino también como un determinante clínico de salud.  


Como profesionales de la Medicina Naturopática, nuestra función no es sólo reconocer y evaluar estas exposiciones, sino también promover estrategias preventivas y terapéuticas responsables. Esto implica la educación del paciente, la promoción de una dieta antiinflamatoria y balanceada rica en antioxidantes, la fortificación del sistema inmune, la mejora de nuestra salud respiratoria y la mitigación de otras cargas tóxicas evitando exposiciones o utilizando dispositivos que mejoren la calidad del aire en nuestros hogares. A esto se suma nuestra participación activa en conversaciones y esfuerzos relacionados a la vigilancia ambiental, la prevención del cáncer y la justicia ambiental en Puerto Rico.  

Participar en esta publicación me ha fortalecido aún más en una convicción férrea: el aire que respiramos no es un detalle menor. Es parte de la historia clínica de cada paciente, del contexto en el que se desarrolla su enfermedad, de la medicina que practicamos. Si pretendemos ejercer una Medicina Naturopática verdaderamente preventiva, integral y contextualizada, debemos aprender a mirar el ambiente que nos rodea con igual seriedad con la que analizamos cualquier otro factor determinante de la salud.

 
 
 

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